THRILLER
La anomalía
Hervé Le Tellier
(Seix Barral - Buenos Aires)
“¿Tres personajes, siete, veinte? ¿Cuántos relatos simultáneos puede aceptar un lector?”, se pregunta Victor Miesel, el escritor/personaje francés, promediando la novela La anomalía. Y la pregunta que se hace podría ser una pregunta retórica que en algún momento del proceso creativo de la novela se haya hecho el propio Hervé Le Tellier, porque en éste, su último trabajo, nos ofrece una narración coral que nos enfrenta a tres, siete, veinte personajes distintos con relatos simultáneos, en los que a partir de la sumatoria de todos podemos intentar decodificar y desentrañar “el relato”. Todos con algo en común: haber sido pasajeros del vuelo 006 de Air France.
En la construcción de la novela no hay personajes ni relatos menores, todos ocupan un rol y un lugar imprescindible aunque en algún momento, sobre todo al comienzo, dudemos del por qué o el para qué aparece un personaje determinado. Desde el vamos hay tres que nos seducen e intrigan: uno es Blake, quien hace de la muerte un negocio porque “matar a alguien no es nada del otro mundo” y entonces, uno de sus trabajos es el de ser un asesino a sueldo, un prolijo, metódico y puntilloso sicario. Pero el tipo además tiene una familia (esposa e hijos) y una ocupación legal: es un empresario dueño de una próspera empresa de reparto de comida a vegetariana. Así es, la sangre la deja exclusivamente para la primera ocupación. Otro de los personajes que sobresale es el escritor atormentado Victor Miesel. Su vida anda a los tumbos por lo que decide ponerle un fin tirándose al vacío desde el balcón del departamento en el que vive, aunque antes de hacerlo tiene un gesto más que significativo: le envía por mail a su editora la que será su novela póstuma con el mensaje: “No pongo fin a mi existencia, doy vida a la inmortalidad”, y el título de su trabajo “La anomalía”, no tarda en cobrar para nosotros otra dimensión. Un tercer personaje aunque no es presentado como tal pero no puede dejar de pensárselo así por la importancia que tiene como catalizador de la historia es la inaudita tormenta que se desata en el cielo de Nueva York el 10 de marzo de 2021: un cumulonimbo con una cima de 16 kilómetros de altura.
Tormentas la literatura ha dado a montones, pero Le Tellier propone otro escenario. El vuelo de Air France supera la tormenta y aterriza en el aeropuerto Kennedy, cada personaje sigue su vida hasta que el 24 de junio de 2021 se da la anomalía: un avión idéntico, el mismo vuelo, con la misma tripulación y pasajeros sale de una tormenta y aparece en el cielo de Nueva York. ¿Cómo explicar lo inexplicable?
A partir de ese momento y con un ritmo vertiginoso, humor e ironía construye un thriller de ciencia ficción, aventuras, y existencialista. Subyace en el texto la necesidad del ser humano de dar sentido a todo y en esa búsqueda un científico deslizará que la anomalía alrededor del vuelo 006 puede responder a la hipótesis del filósofo Nick Bostrom, quien en 2002 sugirió que los seres humanos quizá solo seamos pura simulación virtual.
La anomalía fue publicada en 2020, obtuvo el prestigioso Premio Goncourt, lleva vendidos más de un millón de ejemplares, y llega vía Seix Barral a nuestro país con traducción de Pablo M. Sánchez.
Flavio Mogetta
© LA GACETA
En la construcción de la novela no hay personajes ni relatos menores, todos ocupan un rol y un lugar imprescindible aunque en algún momento, sobre todo al comienzo, dudemos del por qué o el para qué aparece un personaje determinado. Desde el vamos hay tres que nos seducen e intrigan: uno es Blake, quien hace de la muerte un negocio porque “matar a alguien no es nada del otro mundo” y entonces, uno de sus trabajos es el de ser un asesino a sueldo, un prolijo, metódico y puntilloso sicario. Pero el tipo además tiene una familia (esposa e hijos) y una ocupación legal: es un empresario dueño de una próspera empresa de reparto de comida a vegetariana. Así es, la sangre la deja exclusivamente para la primera ocupación. Otro de los personajes que sobresale es el escritor atormentado Victor Miesel. Su vida anda a los tumbos por lo que decide ponerle un fin tirándose al vacío desde el balcón del departamento en el que vive, aunque antes de hacerlo tiene un gesto más que significativo: le envía por mail a su editora la que será su novela póstuma con el mensaje: “No pongo fin a mi existencia, doy vida a la inmortalidad”, y el título de su trabajo “La anomalía”, no tarda en cobrar para nosotros otra dimensión. Un tercer personaje aunque no es presentado como tal pero no puede dejar de pensárselo así por la importancia que tiene como catalizador de la historia es la inaudita tormenta que se desata en el cielo de Nueva York el 10 de marzo de 2021: un cumulonimbo con una cima de 16 kilómetros de altura.
Tormentas la literatura ha dado a montones, pero Le Tellier propone otro escenario. El vuelo de Air France supera la tormenta y aterriza en el aeropuerto Kennedy, cada personaje sigue su vida hasta que el 24 de junio de 2021 se da la anomalía: un avión idéntico, el mismo vuelo, con la misma tripulación y pasajeros sale de una tormenta y aparece en el cielo de Nueva York. ¿Cómo explicar lo inexplicable?
A partir de ese momento y con un ritmo vertiginoso, humor e ironía construye un thriller de ciencia ficción, aventuras, y existencialista. Subyace en el texto la necesidad del ser humano de dar sentido a todo y en esa búsqueda un científico deslizará que la anomalía alrededor del vuelo 006 puede responder a la hipótesis del filósofo Nick Bostrom, quien en 2002 sugirió que los seres humanos quizá solo seamos pura simulación virtual.
La anomalía fue publicada en 2020, obtuvo el prestigioso Premio Goncourt, lleva vendidos más de un millón de ejemplares, y llega vía Seix Barral a nuestro país con traducción de Pablo M. Sánchez.
© LA GACETA